Capítulo 6:

EL ROL PARENTAL Y LA RECONEXIÓN CON EL MUNDO REAL

Fotografía de elaboración propia

La convergencia de vacíos legislativos, omisiones en las guías estatales chilenas y fallos algorítmicos transnacionales traslada de forma ineludible el eje de contención primaria hacia el interior de los hogares. Sin embargo, las auditorías de campo revelan que las familias desconocen de los avances tecnológicos, entrampadas en una brecha donde el mayor conocimiento técnico de los menores anula los mecanismos tradicionales de la autoridad familiar.

 

Un factor crítico radica en la falsa percepción de inocencia visual que proyecta la estética cúbica del videojuego. Los adultos confunden la gráfica geométrica con un entorno estrictamente infantil, ignorando los canales de mensajería que operan en su interior. Soledad Garcés detalla este sesgo perceptivo y lo vincula de forma directa con las deficiencias en las competencias formativas de las nuevas generaciones de apoderados: “En general, Roblox los padres lo perciben como un videojuego de niños con dibujitos y figuritas en cubitos inofensivas muy similares a las figuritas de Legos o los bloques. Por lo tanto, tienden a pensar que es un lugar muy infantil y no se imaginan que es un lugar lleno de pedófilos con un chat que permite contacto con otras personas”.

Cuando los cercos de prevención fallan y un menor se enfrenta a una situación de extorsión dentro de los servidores del videojuego, las directrices de contención psicológica intrafamiliar dictan un patrón de intervención alejado de los castigos punitivos tradicionales. El psicólogo clínico Juan Andrés Orias detalla las directrices metodológicas que las familias deben adoptar de forma perentoria para desactivar el sufrimiento emocional de las víctimas y evitar la cronificación del trauma en las pantallas:

“La primera recomendación que uno le puede hacer a la familia es escuchar sin interrogar agresivamente. O sea, que realmente la familia tenga la disposición a poder escuchar a este adolescente. Eso es fundamental”, enfatiza el terapeuta. “Y en esa escucha validar el miedo que este adolescente puede tener y obviamente la culpa que puede venir con esto. Además, siempre reforzar —y esto nos pasa con adolescentes que han sido víctimas de abuso sexual de forma directa o en base al grooming— siempre reforzar la idea de que la responsabilidad del grooming es de este adulto que la generó. Luego de eso, efectivamente pedir una ayuda psicológica y una orientación psicológica para ver cómo está este adolescente”.

El especialista clínico concluye que la base metodológica para quebrar la barrera del aislamiento y neutralizar el chantaje emocional del agresor informático radica en forjar canales de comunicación basados en el afecto y la total ausencia de represalias al interior del hogar.

“El adulto debiese saber lo que es el Roblox o lo que son estas plataformas de juego… La supervisión debiese ser una supervisión conversada y comunicarse con este adolescente de forma continua para evitar claramente que después nos pueda llegar a pasar esto que les pasa a las familias, que es el grooming”, concluye Orias.

Pese al rezago legislativo en materia de grooming, el Congreso comenzó a avanzar en nuevas herramientas de investigación adaptadas a los entornos digitales. El 16 de junio de este año, la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados aprobó de forma unánime el proyecto de ley boletín 16857-07, que autoriza el uso de agentes encubiertos y perfiles ficticios en plataformas digitales, previa autorización judicial.

 

La iniciativa, respaldada por la PDI y la Fiscalía, busca fortalecer la persecución penal en espacios marcados por el anonimato, como videojuegos y redes sociales, mediante nuevas facultades investigativas. El proyecto continuará ahora su tramitación en la Comisión de Seguridad Pública del Senado.

 

Mientras el Congreso discute nuevas herramientas de persecución penal, el Gobierno asegura que también trabaja en medidas preventivas y en el diseño de futuras regulaciones para plataformas digitales utilizadas por menores de edad.

Fotografía de Wikimedia Commons

Frente a esto, la ministra María Jesús Wulf indicó que «el riesgo no distingue entre una red social y una plataforma de videojuegos. Donde hay interacción con desconocidos existe una puerta que antes no existía».

Wulf señaló que actualmente el Ejecutivo revisa distintas iniciativas legislativas relacionadas con seguridad digital infantil y evalúa mecanismos regulatorios junto a una mesa técnica especializada. Según indicó, el foco inmediato está puesto en fortalecer la concientización y entregar herramientas de acompañamiento a padres, madres y cuidadores antes de impulsar una nueva legislación.

Fotografía de Wikimedia Commons

Desde la Fiscalía Nacional advierten que el fortalecimiento normativo también requiere reforzar las capacidades operativas. Maurizio Sovino señala que “el gran problema de la Brigada de Cibercrimen de la PDI es que solamente hay tres unidades policiales y son muy pocos funcionarios. Entonces

es imposible investigar de manera profesional, con tiempo y con muchos resultados, con la tan escasa dotación de las brigadas de cibercrimen”

La inacción actual del Estado chileno, la falta de recursos para unidades especializadas y la demora en los procesos legislativos continúan abriendo una brecha diaria que es aprovechada por las redes transnacionales de abuso digital. Mientras la plataforma siga operando dentro del territorio nacional sin representación jurídica real y las guías oficiales omitan los riesgos de los entornos interactivos, la seguridad de los miles de niños chilenos atrapados en las redes pixeladas seguirá dependiendo del esfuerzo individual, asimétrico e informado de cada madre, padre o cuidador en sus hogares.

Porque el problema no es que los niños habiten espacios digitales, el problema es que los adultos, las instituciones y el Estado aún no han aprendido a acompañarlos allí.