Capítulo 3:

EL IMPACTO CLÍNICO Y EL ESPIRAL DE LA EXTORSIÓN

Fotografía de elaboración propia

Las consecuencias de estas dinámicas no siempre son visibles de inmediato. En el caso de Benjamín, antes de descubrir las conversaciones en Roblox, Michelle, quien está próxima a titularse como psicóloga, recuerda haber notado cambios en su comportamiento. El niño se mostraba más retraído y distinto a como era habitualmente, señales que despertaron las sospechas de la familia y motivaron una revisión más detallada de sus interacciones en línea.

 

Para los especialistas, este tipo de cambios suele ser una de las primeras manifestaciones del daño psicológico asociado a la captación digital. El psicólogo clínico especialista en infancia Juan Andrés Orias explica que las consultas generalmente ocurren cuando la situación ya ha escalado y el menor de edad se encuentra sometido a algún grado de presión o extorsión por parte del agresor:

“Estas plataformas enmascaran la identidad de las personas y facilitan el grooming. Generalmente, los niños llegan a consulta cuando el agresor ya los amenaza con difundir fotografías íntimas o información personal”.

A medida que avanza el proceso de manipulación, el impacto emocional puede alterar significativamente la vida cotidiana de las víctimas, afectando su desempeño escolar, sus relaciones familiares y su bienestar psicológico.

“Los síntomas más frecuentes son ansiedad, aislamiento, irritabilidad, culpa, alteraciones del sueño e incluso conductas autolesivas. 

Hemos tenido casos de intentos suicidas asociados al grooming”,

explica Orias.

La detección temprana se vuelve, por tanto, una herramienta fundamental para familias y establecimientos educacionales. El aislamiento progresivo, los cambios bruscos de ánimo o las dificultades para dormir suelen ser algunas de las primeras señales de alerta.

Según Orias, “Hay que estar atentos al retraimiento, la irritabilidad, los problemas de sueño y la vergüenza. Muchos niños guardan silencio por miedo a ser castigados o culpados”.

Esta sintomatología se relaciona directamente con la forma en que operan los agresores, quienes construyen vínculos de confianza antes de iniciar procesos de manipulación emocional, chantaje o extorsión. Sin embargo, existe una persistente distorsión sobre quiénes son realmente estos delincuentes. Soledad Garcés, presidenta de la Fundación para la Convivencia Digital, organización que desde 2019 se dedica a colaborar en la formación de la ciudadanía digital y el autocuidado en internet de niños y jóvenes, sus familias y profesores, advierte que la sociedad suele imaginar perfiles fácilmente identificables, cuando en realidad los agresores suelen pasar completamente inadvertidos:

La Fundación para la Convivencia Digital también cuenta con guías educativas para cuidadores, entre ellas una dedicada especialmente a Roblox:

“La gente tiende a pensar que las personas pedófilas son adultos pervertidos con ciertas características físicas (…) y uno dice: ‘No, esa persona está fuera del alcance de mi hijo porque yo lo protejo’”.

Video de elaboración propia. Registro obtenido en servidores para mayores de 18 años de Roblox con chat de voz habilitado. El material evidencia la presencia de menores en espacios donde circulan conversaciones de carácter sexual, lenguaje misógino y otras interacciones destinadas a un público adulto. Aunque no se observa un caso de grooming, el registro ilustra el tipo de entornos a los que pueden quedar expuestos niños y adolescentes cuando logran eludir los controles de edad de la plataforma. Se aplicó un efecto de desenfoque para proteger los nombres de usuario y la identidad de los participantes.

Precisamente esa falsa sensación de seguridad es la que dificulta la detección temprana. En el caso de Benjamín, las primeras alertas no surgieron a partir de amenazas explícitas, sino de cambios sutiles en su comportamiento. Para los especialistas, estos cambios conductuales suelen ser una de las pocas manifestaciones visibles de procesos de captación que ocurren de manera silenciosa en entornos digitales y que, si no son identificados a tiempo, pueden escalar hacia formas más graves de manipulación, extorsión y abuso.